SECCIÓN 145

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De auténtico milagro logras alcanzar la valla y, con un rápido salto, llegas a la calle. Corres como un condenado dejando atrás al hombre cincuentón que grita como un demonio entre resuellos y toses. 

“Ufff, por poco!”- piensas – “por qué se me habrá pasado por la cabeza actuar así en la cuadra de una posada tan céntrica. Estaba claro que algún trabajador estaría ocupándose de ella.” 

La ira que te había empujado al riesgo parece calmarse y poco a poco recuperas la calma y la respiración en el portal de una vieja casa. Dentro escuchas a una familia en una conversación mundana y alegre. Esta charla y tu precaria situación parecen despertar algo oculto en ti,… ve de inmediato a la SECCIÓN 57.