SECCIÓN 542
Asomas la cabeza para intentar ver a través del sucio cristal de la vieja ventana. El interior está iluminado de forma precaria, pero aciertas a ver a un hombre cincuentón de aspecto desarrapado que parece ser el encargado de las cuadras. Hay una media docena de caballos dentro. La paja está esparcida por buena parte del interior de la estancia lo que despierta el peor de tus pensamientos… “¡quizás pueda prender un fuego e incendiar este maldito lugar! Es diabólico sí, ¡pero el posadero se lo merece!...”
Cuando regresas de estos pensamientos de venganza en los que te has ensimismado, de repente te das cuenta de que no has apartado tu cabeza de la ventana. Una cara fea con una sonrisa socarrona y sucia te está observando justo desde el otro lado del cristal y se abalanza inmediatamente hacia la puerta de la cuadra en tu dirección… Sigue en la SECCIÓN 234.
Cuando regresas de estos pensamientos de venganza en los que te has ensimismado, de repente te das cuenta de que no has apartado tu cabeza de la ventana. Una cara fea con una sonrisa socarrona y sucia te está observando justo desde el otro lado del cristal y se abalanza inmediatamente hacia la puerta de la cuadra en tu dirección… Sigue en la SECCIÓN 234.