SECCIÓN 93

Asomas la cabeza para intentar ver a través del sucio cristal de la vieja ventana. El interior está iluminado de forma precaria, pero aciertas a ver a un hombre cincuentón de aspecto desarrapado que parece ser el encargado de las cuadras. Hay una media docena de caballos dentro.

Pasas a la acción y te encaminas hacia la entrada del recinto. De pronto, escuchas las voces chillonas de varios hombres ebrios que, al parecer, abandonan la taberna para ir a por sus monturas a la cuadra. La voz joven y respetuosa de otro de ellos te hace pensar que se trata de un mozo de cuadras que está ayudando a orientarse a los borrachos clientes. El hombre cincuentón al que has estado espiando parece saludarles en una voz ronca e inmediatamente se despide de los recién llegados y abandona la cuadra dirigiéndose a la taberna. Escuchas el ruido al cerrar la puerta y largarse.

“¡Diablos! Son demasiado número para mí” – piensas apresuradamente.

Si crees que tu venganza con el mundo debe esperar a otro día y toca abandonar el lugar sin demora regresando a las calles de Sekelberg, ve a la SECCIÓN 57.
Si crees que puedes enfrentar a estos borrachos y al joven mozo de cuadras, ve a la SECCIÓN 532.