SECCIÓN 161

A pesar de tus esfuerzos por espantar a los pérfidos lobos, éstos parecen inmunes a los efectos psicológicos del fuego y se abalanzan sobre ti. No te queda más remedio que tirar la antorcha, empuñar la mejor arma que posees y salvar tu vida haciéndoles frente. 

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