SECCIÓN 260

Sigues distraído en tus pensamientos cuando, de pronto, dos hombres aparecen de entre el follaje y se interponen en tu camino. Uno de ellos es delgado y alto, un tanto encorvado y de una mirada penetrante que te recuerda a la de un búho. Su acompañante, de estatura más normal, está igualmente delgado, viste de forma un tanto harapienta como el anterior y no huele precisamente a rosas. Ambos empuñan sendos garrotes y se dirigen hacia ti con no muy buenas intenciones. Seguramente se ganen la vida asaltando a caminantes indefensos que pasen por este tramo del camino. ¡Lamentablemente ahora eres tú su presa! 

Te han pillado desprevenido por lo que no puedes huir. No tienes más remedio que decidir qué hacer entre estas dos opciones:

Si quieres intentar parlamentar con ellos, sigue en la SECCIÓN 58.
Si les atacas directamente, sigue en la SECCIÓN 210.