SECCIÓN 3

Te acercas a la entrada de la cuadra sin perder tiempo, justo en el momento en que escuchas las voces chillonas de varios hombres ebrios que, al parecer, abandonan la taberna para ir ahí a por sus monturas. La voz joven y respetuosa de otro de ellos te hace pensar que se trata de un mozo de cuadras que está ayudando a orientarse a los borrachos clientes.

“¡Diablos! Son demasiados para mí aunque estén borrachos. Ya he tenido suficiente con el hombre apestoso que he tumbado. ¡Lo mejor será que salve mi pellejo cuanto antes!” – piensas apresuradamente.

Si crees que tu venganza con el mundo ya ha sido suficientemente saldada y toca abandonar el lugar sin demora regresando a las calles de Sekelberg, ve a la SECCIÓN 57.
Si crees que puedes enfrentar a estos clientes borrachos y al mozo de cuadras, ve a la SECCIÓN 292.