SECCIÓN 446

Tras vencer tus dudas, por fin recuerdas la senda que debes tomar. Avanzas con paso firme por ella hasta tu destino ¡Ya no hay error posible! ¡Ha llegado el tan deseado momento de reencontrarte con tus orígenes! 

Atraviesas el pequeño campo cultivado que rodea la granja. Escuchas el ronquido de algún cerdo de la porqueriza que se revuelve al escuchar tus pasos. Con el corazón a punto de salírsete del pecho, te acercas al umbral de la puerta de la vivienda. Dentro escuchas risas y voces que te resultan familiares. Hueles a leña y cena caliente. Estás de nuevo en casa…  Ve a la SECCIÓN 110.