SECCIÓN 58

- Soy un pobre mozo de cuadras tullido. Vuelvo a mi casa después de muchos años. Dejadme pasar buenos hombres. No tengo nada de interés para vosotros – comentas con voz que esperas no suene temblorosa.

Los dos hombres se miran durante un segundo. El más alto de ellos se dirige a ti penetrándote con sus ojos de búho:

- Menos monsergas mozo. No es nada personal. Estás cruzando nuestro dominio sin haber solicitado permiso. Deberás pagar peaje si quieres continuar sano y salvo tu camino y así enmendar tu atrevimiento. 
- ¿Cómo? – preguntas nervioso.
- ¿Estás sordo? ¿No has escuchado las condiciones? – añade el otro asaltante – venga danos todo lo que llevas contigo salvo esas ropas sucias y podrás cruzar sin incidentes nuestro dominio. Niégate o acabarás siendo cena para lobos esta noche jajajaja.

No tienes apenas tiempo para decidir qué hacer:
Si aceptar pagar el “peaje” de los cuatreros, ve a la SECCIÓN 253.
Si te niegas, ve a la SECCIÓN 502.