SECCIÓN 74

En la posesión que cuidáis las tres familias hay solamente una humilde pero acogedora casa que alberga a todos. Para ti no es ningún problema adaptarte a esa convivencia, puesto que en las cuadras del Lord siempre habías dormido en la habitación común con el resto de criados. Auténticos desconocidos convertidos en amigos o compañeros por devenires del destino, pero nunca gente amada como la que ahora yace todas las noches apaciblemente a tu lado.

El matrimonio de los Uver vive aquí con uno de sus hijos. El resto habían podido abandonar la aldea en busca de un destino más prometedor, pero el quinto niño había tenido que quedarse para cumplir con la obligación familiar de trabajar aquellas tierras para el Lord. Los padres de la mujer Uver llegaron a este lugar durante la repoblación de estas tierras tras la expulsión de las Hordas Xún hace cincuenta y seis años. Los ancianos repobladores habían muerto hace más de una década y desde entonces el matrimonio Uver y ahora también su quinto hijo habían tomado el testigo.  En el mundo habían sucedido muchos acontecimientos históricos, como la actual Guerra Civil Sucesoria que está desolando el Imperio, pero los Uver tenían otras preocupaciones: trabajar esta tierra y pagar sus tributos.   

En cuanto a los Gruff, nadie sabe exactamente cuántas generaciones habían trabajado y cuidado de aquellas posesiones. Los propios Gruff dicen que habían estado allí antes incluso de que los antiguos clanes del este poblaran por primera vez Tirrana y se toparan con los autóctonos chipras, raza humana a la que pertenece esta familia. A ti esta historia te parece una exageración del orgullo familiar con el que el Señor Gruff había educado a sus dos hijos varones y a la delgada Astrid, la más joven de la familia y muy amiga de tu hermana Frila. 

El caso es que Beldo Gruff, el primogénito y ahora cabeza de familia tras la muerte del patriarca hace tres años, parece determinado a conservar esta historia familiar. Con un gran sentido de la responsabilidad y de respeto a las viejas costumbres, no se cuestiona su destino: es el primero en levantarse para tomar la azada y el último en regresar a casa tras cada dura jornada de trabajo. Pero no sólo es exigente consigo mismo, sino con todos en la casa y no escatima en dar sermones y aleccionamientos. Tú mismo lo has comprobado desde los primeros días de tu regreso. Beldo es bajo de estatura y contrasta no sólo en la apariencia con su hermano menor, el alto Willem Gruff, con un carácter desenfadado, soñador y mucho menos pragmático que su hermano mayor. 

Sigue en la SECCIÓN 536.